jueves, 20 de marzo de 2008

JUEVES SANTO




MISA CRISMAL:

Iniciamos la jornada del día congregándonos como Iglesia diocesana en la catedral San Pedro Apóstol, para la celebración de la misa Crismal, en la cual presenciamos la bendición de los santos óleos y además renovamos nuestros compromisos sacerdotales. Finalmente, terminamos la jornada de la mañana compartiendo un almuerzo en el obispado, en él estuvimos sacerdotes, diáconos y seminaristas, fue un momento especial de ágape y compartir. En fin, fue nuestro día, (la institución del sacerdocio).


lunes, 17 de marzo de 2008

SEMANA SANTA EN SAN PEDRO DE MACORIS


DOMINGO DE RAMOS

Comienza hoy la semana mayor o Santa

Es la semana del misterio inefable de la Santísima Trinidad.

La entrega de Jesús, es la entrega del Padre y del Espíritu Santo, juntamente con El.

Por las heridas de su cuerpo, es el aliento total de Dios Uno y trino, el que brota y fluye, juntamente con la sangre de sus venas. Es Dios Amor, quien se da por amor, para salvar a cada hombre y a todos los hombres. Para salvar al mismo tiempo todo lo creado.

Ese aliento ya no retornará, se ha dado para siempre; porque cada acto de Dios es eterno. Lo que Dios hace, lo hace para siempre. La salvación consumada por El es eterna, por que es el acto supremo de Dios Amor, Uno y Trino, de la Santísima Trinidad.

Espritualidad HMD.





viernes, 14 de marzo de 2008

VIACRUCIS DIOCESANO. SAN PEDRO DE MACORIS 2008





















Cada año como iglesia diocesana, en cabeza del Obispo, los sacerdotes diaconos, ministros, los fieles de las parroquias nos unimos para meditar en la pasión de Nuestro Señor Jesucristo caminando por las calles de San Pedro de Macorís.

Después de la reflexión de cada estación, terminamos con la celebración de la sagrada Eucaristía presidida por el Obispo en companía de clero diocesano.

De este modo comenzamos el itinerario de la semana mayor 2008, con la esperanza que Dios, nos alcance el favor de sus bendiciones, y se vea reflejada en el espíritu del plan diocesano de pastoral, que es el motor de aliento para nuestros fieles.

"Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia, de la cual he llegado a ser ministro, conforme a la misión que Dios me concedió en orden a vosotros para dar cumplimiento a la Palabra de Dios, al Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos"
(Col 1,24-26).